jueves, 24 de noviembre de 2011

El valor de.

El valor de.
El único cambio en mi vida estos días ha sido las reformas que el Mercadona de nuestra calle ha realizado, quitando la zona central de cosméticos para pasarla a los laterales dejando así un espacio donde la gente cree que hay más por menos precio pero, ¡es exactamente lo mismo! solo que en otro formato, y mientras las mujeres que trabajan en esa sección se maquillan y charran de cómo está la actualidad. Un tema poco interesante porque de tanto hablar de la actualidad, deja de ser actual, pero ellas con tal de no callar, pueden comentarle a la sección de champús el último grito de la sección de perfumes. Cuando voy a comprar a este sector algún producto, lo hago con mucho sigilo, por nada ya se te acerca una cara completamente envuelta en polvos y te insinúa con esta pregunta de "¿te ayudo en algo?" que quiere decir ¿vas a comprar algo?, entonces es cuando le dices que solo estabas mirando, ella se aleja, no mucho, lo suficiente para divisarte a ti y a la señora del pelo rojizo que está husmenado en las lacas (a eso lo llamo francotirador). Con la mirada echas el reojo a todo para luego comprar el producto que está a 1€, porque sí, porque las cosas no están para que tu cara pruebe el nuevo exfoliante que regenera y elimina puntos negros. Es entonces cuando piensas en los niños que no tienen nada que llevarse a la boca, y se te dibuja una pequeña sonrisa, no de alivio, de no ser tú uno de ellos, sino de agradecida de poder comprarte el producto que más valor tiene el supermercado.

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