jueves, 24 de noviembre de 2011

El valor de.

El valor de.
El único cambio en mi vida estos días ha sido las reformas que el Mercadona de nuestra calle ha realizado, quitando la zona central de cosméticos para pasarla a los laterales dejando así un espacio donde la gente cree que hay más por menos precio pero, ¡es exactamente lo mismo! solo que en otro formato, y mientras las mujeres que trabajan en esa sección se maquillan y charran de cómo está la actualidad. Un tema poco interesante porque de tanto hablar de la actualidad, deja de ser actual, pero ellas con tal de no callar, pueden comentarle a la sección de champús el último grito de la sección de perfumes. Cuando voy a comprar a este sector algún producto, lo hago con mucho sigilo, por nada ya se te acerca una cara completamente envuelta en polvos y te insinúa con esta pregunta de "¿te ayudo en algo?" que quiere decir ¿vas a comprar algo?, entonces es cuando le dices que solo estabas mirando, ella se aleja, no mucho, lo suficiente para divisarte a ti y a la señora del pelo rojizo que está husmenado en las lacas (a eso lo llamo francotirador). Con la mirada echas el reojo a todo para luego comprar el producto que está a 1€, porque sí, porque las cosas no están para que tu cara pruebe el nuevo exfoliante que regenera y elimina puntos negros. Es entonces cuando piensas en los niños que no tienen nada que llevarse a la boca, y se te dibuja una pequeña sonrisa, no de alivio, de no ser tú uno de ellos, sino de agradecida de poder comprarte el producto que más valor tiene el supermercado.

domingo, 23 de octubre de 2011

Sucesos.



¿No será que no hemos pensado detenidamente lo que ocurre, lo que ocurrió y lo que ocurrirá entorno nuestro?...Sucesos. Los sucesos marcan la vida de una persona, de un país, de una cultura. Éstos llegan a cambiar desde la vida de una persona hasta la historia de la humanidad. A lo largo de los siglos se han sucedido todo tipo de batallas, conquistsas, guerras... si nos planteamos el ideal por el que uno se pone su armadura y se dispone a cabalgar, podremos descifrar que en la mayoria de casos (claro que puedo estar en un error) ese gesto viene dado por el poder, poder que sigue siendo pura criatura del hombre. Creado por el hombre, tiene un porcentaje de error. En este caso, un porcentaje muy elevado. El error que comete el hombre casi siempre es por falta de reflexionar el porqué hace las cosas, la mayoria de las desgracias se podrían ahorrar si uno pensara que quiere conquistar con esa hazaña que va a realizar, porque, creanme, quizás no sea tan hazaña.

Cuando uno se siente ofendido, humillado, siente que quiere expresar al mundo su dolor, de ahí los enfrentamientos terrenales, cada uno reivindica aquello que cree más cierto, porque cierto del todo, en comparación con todo lo que existe en el mundo, hay poco. La mayoria de las “verdades” nacen de los intereses individuales, tanto a nivel personal como a cualquier otro nivel. Pocas verdades nacen de la certeza profunda de ser irrevocables, de ahí el error humano de nuevo.

Erramos constantemente, la gracia es que somos todos dioses, y como somos dioses, somos inmortales, por tanto, nuestros errores también son inmortales, nunca terminan de morir, gracias a que nuestra persona es autosuficiente con la mayoria de sus pensamientos y aunque sepamos que la crítica es constructiva, nos es más fácil escucharla a medias y seguir cantando esa canción que rompe timpanos. Música para sordos, porque los hombres, en ocasiones somos sordos, mudos y cojos.

Por tanto, si uno mismo, en su suceso, intenta mejorar la melodia, estará ganando terreno en su propia batalla, porque aparte de enfrentamiendos históricos conocidos, existe uno que gana en importancia a todos ellos, la existencia de cada uno, la vida individual que cada uno sella en este mundo. Cada instante cuenta.